miércoles, 9 de febrero de 2011

CAPITULO 13

________ aprendió que los contratos de grabación contenían un montón de detalles y requerían mucha explicación, al menos con chicas tan inteligentes como las que componían el grupo de Blush, que le hicieron a Nick probablemente cientos de preguntas antes de que se llegara a un trato y acabara la reunión, justo antes del mediodía.

Cuando el grupo se fue, ________ admitió que le podrían ser de ayuda algunas explicaciones adicionales sobre algunas cláusulas en particular, por lo que Nick sugirió que podían hablar de ellas en la zona de la piscina, ya que no había más trabajo apremiante hasta la noche, cuando deberían pasarse por unas cuantas discotecas más. Como un golpe de suerte, Kelly había insistido en que ________ llevara un bikini sexy en su nuevo vestuario, lo cual ________ pensó que era algo estúpido y frívolo, pero acabó cediendo y ahora tenía un bikini atrevido de color rosa con un pequeño pareo a juego.

Regresó a su habitación para cambiarse, y también se sintió agradecida de haber ido a gastar dinero a la cama de bronceado un par de veces a la semana. No era devota del sol, pero un poco de color la hacía parecer y sentirse más saludable, especialmente cuando se vio con su nuevo traje de baño.

Se echó un vistazo en el espejo del cuarto de baño, no podía negar que estaba muy sexy. Como el nuevo sujetador que se había comprado, los triángulos de copa rosas alzaban su pecho y les daba un aspecto más bonito y regordete, y la escasa tela de la parte de abajo dejaba también al descubierto su bronceado vientre. Miró su reflejo, e hizo una nota mental para ponerse de rodillas ante Kelly y darle las gracias la próxima vez que la viera. Al parecer, necesitaba un hombre, necesitaba un pene y necesitaba un bikini fucsia, y a partir de aquel momento, había planeado seguir todos los consejos que Kelly le había dado.

Se puso las sandalias brillantes de cuña que Kelly había sugerido para completar el conjunto de baño, salió de su habitación, y encontró a Nick acercándose a ella. Él llevaba un elegante traje de baño negro con bandas rojas a cada lado, junto con los pendientes que normalmente llevaba y la cruz de plata que había visto la primera noche.

—Joder, nena —le dijo él con apreciación, dejando que su mirada recorriera su cuerpo desde la cabeza hasta los dedos de los pies. Un rubor intenso le coloreó las mejillas, pero solo porque no estaba acostumbrada a recibir un elogio tan abierto de su cuerpo, sin mencionar el hecho de que aquello le gustara.

Cuando atravesaron la piscina cubierta y salieron al calor del desierto, ________ se sintió abrumada por la lujuria. La piscina era enorme pero simple, y por el contrario, los alrededores eran magnificentes. Cientos de sillones elegantes se colocaban entre enormes tiestos de piedra que acunaban árboles perfectamente podados y unas columnas inmensas de piedra sostenían arcos forjados en hierro y cubiertos por enredaderas. Más allá de la zona de la piscina, se veía la torre de reloj del Venecia que se elevaba hacia arriba entre el Mirage y el Caesars Palace, en la distancia.

Mientras se acomodaban en dos sillas al borde de la piscina, ________ empezaba a recaer en toda la «gente guapa» que allí se encontraba. Oh, estaba claro que había gente de todo tipo —ancianos de vacaciones, unas cuantas familias jóvenes— pero inmediatamente se sintió superada en número e intimidada por todas las chicas elegantes con escasos bikinis y por los chicos modernos que escondían su mirada tras gafas de sol de Versace y de Prada. Se podría pensar que después de haber vivido en Los Ángeles y haber trabajado en el negocio de la música durante tres años, ella ya se habría acostumbrado a ese tipo de gente, pero aquello era diferente, porque de repente, estaba entre ellos, con un hombre que era uno de ellos, y supuso, que para mantener su cariño, quería ser uno de ellos también, algún día.

No muy lejos de donde se habían acostado sobre las toallas desplegadas encima de sus tumbonas, había una morena que llevaba un estrecho sombrero negro de cowboy y un tanga negro que estaba tumbada boca abajo sobre un enorme pilar de hormigón que había dentro de la piscina y que se elevaba justo por encima de la superficie. Llevaba un sol tatuado en la región lumbar y se apoyaba sobre los codos, enseñando tanto escote que a ________ le sorprendió no poder verle los pezones. Otra chica ligera de ropa, una rubia con un bikini de lame dorado y con unos pechos firmes que sobresalían de unos triángulos demasiado pequeños, se levantaba sobre el agua cerca de ella, poniéndose algo de bronceador en la espalda.

La chica de negro que estaba bebiendo un brebaje con aspecto afrutado de una copa de plástico, subió la cabeza de repente hacia ellos, con unas gafas de sol carísimas que le ensombrecían los ojos.

—Vaya, ¿no es ese Nick Jonas? ¿Ni siquiera vas a decir hola, cariño?

«Oh, mierda». No le extrañaba que se hubiera sentido intimidada. Ya que Nick era uno de la gente guapa y eso significaba que también conocía a la gente guapa y al parecer, conocía a aquella chica en particular, cuyo trasero perfectamente redondo y moreno hacía que ________ no pudiera evitar sentir envidia.

Nick se dio la vuelta hacia donde venía la voz.

—Tawny. ¿Qué estás haciendo aquí?

La morena le sonrió.

—Solo cogiendo unos rayos de sol, cariño. ¿Y tú?

Oh, Dios, se llamaba Tawny. Y ahora estaba presentando a su amiga, cuyo nombre era Honey, y cuando Nick le preguntó a Tawny cómo iban las cosas en la discoteca y ella le contestó que debería pasarse por allí, tuvo la inconfundible sensación de que ambas chicas eran bailarinas de striptease. Y que Nick conocía a Tawny por su trabajo, lo que significaba, desde luego, que la había visto desnuda. Y que probablemente ella le hubiera dedicado un baile. O veinte. Y que muy probablemente hubieran mantenido relaciones sexuales, ya que cualquier mujer en su sano juicio lo haría con Nick si se le presentaba la oportunidad.

Estupendo.

«Pero no puedes dejar que esto te afecte. Después de todo, sabes perfectamente bien que él sí que tiene sexo esporádico». Todo el mundo sabía eso de Nick, e incluso si no se sabía con certeza, un solo vistazo de él te lo confirmaba. Y de todas maneras, aquello no iba a tener importancia al final de la semana, porque lo que ocurriera allí iba a quedarse allí.

Aunque si lo que ocurría en Las Vegas tenía que quedarse en Las Vegas... bueno, ________ iba a aprovechar de todo el placer que pudiera antes de largarse de allí.

Fue entonces cuando escuchó que Nick estaba presentándosela y se aseguró de esbozar una sonrisa tan engreída como la que Tawny le estaba concediendo a ella. Tawny le dijo hola con la boca pequeña, y ________ le respondió de la misma manera.

No era que deseara rebajarse y comportarse como una zorra solo porque Tawny y Honey lo estuvieran haciendo, pero tampoco quería comportarse como una ingenua total y dejar que ellas pensaran que podían robarle a su hombre. De hecho, iba a ir un paso más allá.

Se levantó de su tumbona y se acercó a Nick, poniendo el trasero a su lado y bloqueándole eficazmente la vista de las dos buitres con bikini, y le pasó la botella de bronceador que había metido en la maleta junto a su traje de baño.

—¿Me echas bronceador en la espalda, Nick? —le preguntó ella, con la más coqueta de sus miradas. Aunque, si era realista, no estaba muy segura de tener una mirada coqueta, pero al menos lo estaba intentando y Nick la excitaba tanto con una sola mirada que aquello la inspiró.

—Por supuesto —dijo él, y cogió la botella, haciéndola sentir sumamente victoriosa.

Mientras pasaba la tarde, pidieron carne a la parrilla para comer —y que acompañaron con un par de aquellos brebajes afrutados— y estudiaron el contrato que Blush acababa de firmar, deteniéndose en los detalles.

De vez en cuando, se acercaban otras mujeres que conocían a Nick, y ________ se esforzaba por evitar que le hirviera la sangre, y en su lugar se limitaba a sacar pecho hacia fuera, inclinarse sobre una de sus rodillas e intentar parecer tan sexy y sofisticada como sus competidoras. Aun así, con cada atractiva chica que hablaba con Nick, ________ no podía evitar ponerse más y más celosa, y sentirse excesivamente posesiva con su nuevo hombre.

Ella sabía que aquello estaba muy mal. Puede que todo ello no condujera a nada e incluso si lo hacía, tenía la sensación de que nadie podría jamás poseer a Nick Jonas. El hecho era que había tenido suerte de estar con él durante aquel corto espacio de tiempo. Pensó que era como un regalo. Un regalo del destino. La excitante manera que tenía el universo de compensar los engaños de su marido.

Pero cuantos más cócteles de pera bebía, menos capaz era de razonar y más estúpidos celos la invadían. Hasta que finalmente, justo después de que una rubia explosiva con un provocativo bañador se fuera, ________ hizo lo que estaba empezando a acostumbrarse a hacer últimamente: seguir sus necesidades.

Consciente de que Tawny y Honey todavía estaban observándolos desde sus tumbonas, no muy lejos de ellos, ________ dejó la copa de su cóctel en el suelo, se puso de pie y se dirigió hacia la tumbona de Nick. Él estaba todavía hablando de ventas y distribución cuando ella se estiró a su lado.

Él le ofreció una sonrisa suave pero erótica, sus caras estaban ahora muy cerca.

—¿Qué es esto?

—Soy yo pensando que tanto trabajo y nada de diversión hace que Nicholas sea un chico aburrido.

Él enarcó una de sus cejas, con una expresión escéptica.

—¿Aburrido? ¿Yo? Venga ya, nena.

Él tenía razón. Así que ella dejó que sus labios hicieran un gesto provocador, como un puchero.

—De acuerdo. Quizás no sea así. Pero tanto trabajo y tan poca diversión hace que ________ sienta ganas de divertirse —y con aquello le pasó un brazo por el hombro y dejó que el otro descansara sobre su amplio torso ensombrecido por el vello oscuro, y después se inclinó para besarlo.

¿Era malo saber que Tawny y Honey y muy probablemente la mitad de las mujeres que había en la piscina y que los observaba le hacía incluso sentirse más sexy aún? En aquel momento, no le importaba en absoluto. Y a Nick no parecía importarle su gesto de cariño, ya que le estaba devolviendo el beso, y movía su exuberante boca sobre la de ella, derritiendo la parte que se escondía tras la parte de debajo de su bikini.

—Metámonos en el agua —le dijo él, en voz baja y cerca del oído.

Ella hubiera preferido extenderse un poco más, pero si él estaba con ella y le prestaba atención a ella y solamente a ella, aceptaría cualquier cosa que le pidiera.

Descendieron las escaleras que había cerca de ellos y que llevaban al interior de la piscina, con paso lento, y ________ se quedó sin aliento cuando entró en contacto el agua fría.

—Vamos, nena, métete —le dijo él, y su mirada fue hacia abajo, con una expresión traviesa. —¿No quieres mojarte conmigo?

Aquellas palabras tiraron de ella directamente hacia la piscina con solo un jadeo en respuesta al frío, después su cuerpo se ajustó rápidamente con el calor que le producía la expectación del encuentro con su chico.

Nick la tomó de las manos para tirar de ella más hacia dentro, hasta que el agua le llegó al nivel del pecho. Después, se inclinó hacia delante para cubrirle la boca con sus labios, con unos besos lentos y largos que la hacían sentir escalofríos por todo el cuerpo, y las palmas de sus manos se moldearon cálidamente a sus caderas bajo el agua. Cuando sus pechos le rozaron el torso y la caricia provocó una nueva chispa de excitación en su interior, él miró hacia abajo, y así lo hizo ella, para ver sus pezones erectos y sobresaliendo de la licra de color rosa oscuro.

Su voz se volvió ronca y ahumada.

—¿Sabes lo que quiero hacerte en este preciso momento?

Ella se esforzó por no temblar con los escalofríos que le daba su sensación de lascivia.

—Dímelo —era la primera vez que compartía una charla sexual con un hombre. Bueno, estaba la noche anterior. Y ahora quería hacerlo otra vez. —Dímelo —dijo ella de nuevo, con una voz más ronca esta vez.

—Quiero apartar ese sexy bikini de tus tetas y lamer esos pezones duros y rosados.

Ella tragó saliva, y sintió cómo aquellas palabras le llegaban directamente a su vulva, y cuando él sacó la mano del agua solo lo suficiente como para poder acariciarle el pezón con el pulgar, sintió un placer tan intenso que pensó que iba a tener un orgasmo allí mismo.

Oh, Dios, ¿acababa de hacer él eso, allí? Lo había hecho, y a ella le había encantado.

—¿Qué más? —le preguntó ella, se sentía ansiosa por oír más.

El tono ronco de su voz era totalmente embriagador.

—Quiero también deshacerme de esa escasa parte de abajo, abrirte bien las piernas, y saborear tu dulce vulva.

Como por instinto, dejó que sus brazos colgaran de su cuello y movió el pecho contra su torso una vez más, hambrienta por más sensaciones como las que provocaban sus palabras. A pesar de la gente que había en la piscina, no había nadie que estuviera lo suficientemente cerca de ellos en el agua, y cuando ella echó un vistazo a su alrededor se sintió sola a pesar de la multitud.

—Ojalá pudieras hacerlo justo aquí y ahora —le dijo con suavidad. Sus ojos recayeron en otro punto espléndido de la piscina, una de las varias camas que se situaban a lo largo del perímetro, flanqueadas por columnas, cubiertas por un dosel de enredaderas de hierro forjado. Aunque estaban todas vacías, ya que debían ser alquiladas, las camas le parecieron un artículo de decoración más que erótico y hedonista. —Ojalá pudieras tumbarme sobre la cama y lamerme hasta que me corriera.

El escalofrío que pareció recorrer el cuerpo de Nick fue para ella más satisfactorio que cualquier reacción que hubiera imaginado.

—¿Tienes idea de lo duro que me estás poniendo?

Ella tenía los ojos fijos en él.

—Déjame sentirlo.

Él no dudó ni un momento, se agarró a su trasero y tiró de ella hacia él hasta que su verga se extendió larga y dura sobre la parte delantera de su bikini. Incluso después de la lascivia de la noche anterior, después del alivio de llegar a aquel almacén y que él la tomara, con fuerza, ella no pensaba que fuera posible sentir una excitación tan profunda.

—Todas tus novias van a ponerse celosas —le dijo ella con un tono de voz descarado—, si se enteran de lo que está ocurriendo ahora mismo debajo del agua.

A él no le molestó que ella las llamara novias.

—Creo que ya están celosas —le dijo él en lugar de eso, con una voz juguetona mientras empezaba a moverse suavemente contra ella, y creaba solo un poco de gloriosa fricción.

—Tienes razón —le ronroneó ella prácticamente, mientras seguía frotando sus pechos contra él. —Quieren hacer lo que estoy haciendo yo ahora mismo, pero no pueden.

Él hizo una inclinación de cabeza, en un gesto sexy y juguetón.

—¿No te gustaría compartirlo?

Ella le concedió una sonrisa desdeñosa.

—De ninguna manera.

—Oh, lo olvidaba —echó la cabeza hacia atrás. —Te gusta hacerlo en privado, también. La pequeña ________ correcta y remilgada.

Ella soltó una carcajada, después un suave gemido cuando sintió cómo su dureza se frotaba contra ella en el punto exacto.

—¿Todavía piensas que soy correcta y remilgada? —¿estaba diciéndolo en serio?

—Solo es la primera impresión que das —reconoció él. Después, estudió la zona de la piscina. —Pero para tu información, este no es que sea un lugar muy privado.

Ella tragó saliva, se sentía un poco nerviosa, porque tenía razón. Puede que, de alguna manera, le diera la sensación de que estaban solos, pero en realidad estaban rodeados por montones de gente, algunos de los cuales seguramente estarían observando su pequeño baile acuático, sobre todo las mujeres que deseaban a Nick tan desesperadamente. Incluso si no podían verlos moviéndose juntos bajo el agua, seguro que sabían lo que estaba sucediendo.

—Quizás entonces sea que me vuelvo menos correcta y remilgada cuando estoy contigo —se jactó ella.

Él presionó con más fuerza su vulva debajo de la superficie de la piscina; la rígida columna de su verga empujaba a la perfección en su clítoris y en el mismo instante, ella sintió cómo una mano masculina descendía a su lado, rápida y suavemente, y empezaba a acariciarla entre las piernas.

—Oh... —se escuchó a sí misma gemir.

—Si de mí dependiera —le dijo él en voz baja—, y si no me fueran a arrestar por ello... te llevaría sobre aquella cama ahora mismo y te follaría hasta hacerte gritar, te guste o no hacerlo en privado.

Su respiración se volvió superficial y todo el cuerpo empezaba a sentirse debilitado.

—Lo creas o no —dijo ella, con la voz desigual—, si de mí dependiera y no me arrestaran por ello... simplemente dejaría que lo hicieras.

Una sonrisa lasciva se desplegó en la cara de Nick.

—¿Quién sabe? —le susurró cerca del oído. —Quizás antes de que acabe este viaje me convenzas de que no eres en absoluto una mujer correcta y remilgada.

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